jueves, 6 de agosto de 2026

Patologizando a los hombres

En este artículo, Marc Defant argumenta que la sociedad actual está patologizando la masculinidad al tratar muchos rasgos y comportamientos típicos de los hombres como inherentemente problemáticos, mientras ignora o minimiza las desventajas reales que enfrentan los varones en varios ámbitos clave. 

Defant señala que, aunque las mujeres han superado ampliamente a los hombres en educación (reciben la mayoría de los títulos universitarios, obtienen mejores notas y se gradúan en mayor proporción), persiste un marco narrativo que sigue presentando a los hombres como privilegiados sistémicos. Esto contrasta con datos duros: los hombres tienen tasas mucho más altas de suicidio (cerca del 80% de los casos en EE.UU.), mayor encarcelamiento, más homelessness, menor esperanza de vida y son la gran mayoría de las víctimas de homicidios. Sin embargo, no existe un equivalente al Office on Women’s Health para los hombres, y las campañas nacionales se centran casi exclusivamente en las niñas y mujeres.

El autor critica especialmente la tendencia de reinterpretar los problemas de los hombres como fallos de la “masculinidad tóxica” en lugar de buscar causas estructurales o biológicas. Ejemplo claro son las Guidelines for Psychological Practice with Boys and Men de la APA (2018), que según él parten de un marco feminista y construccionista social que ve la masculinidad principalmente como un constructo cultural dañino, en vez de analizar cuándo ciertos rasgos son adaptativos o maladaptativos según el contexto.

Defant concluye que este enfoque no solo ignora el sufrimiento masculino, sino que lo medicaliza y moraliza, dificultando soluciones reales. Propone un enfoque más equilibrado y basado en evidencia que reconozca las desventajas de los hombres sin negar los avances de las mujeres, en lugar de seguir aplicando un viejo guion de “hombres opresores / mujeres oprimidas” que ya no refleja la compleja realidad actual.

En resumen, el texto defiende que patologizar la masculinidad no ayuda a nadie y que una sociedad seria sobre igualdad debe atender también las crisis específicas de los niños y hombres.