La universidad como casamentera moderna
En este artículo, Rob Henderson explica que, aunque en las sociedades occidentales (WEIRD) creemos que el matrimonio es una elección completamente libre y romántica, en realidad existe un sistema moderno de “matrimonio arreglado” disfrazado: la universidad.
Tradicionalmente, en muchas culturas de Asia, África y otras regiones, los padres arreglan los matrimonios para asegurar compatibilidad, estabilidad y buenos recursos. En Occidente, las élites y clases medias altas han reemplazado eso con el sistema universitario. Las universidades actúan como una “máquina de clasificación” (término de Charles Murray) que reúne a jóvenes inteligentes, ambiciosos, disciplinados y de similares valores y clase social.
Henderson cita a Bryan Caplan: ir a una universidad prestigiosa como Harvard puede no garantizar un mejor empleo, pero sí coloca a las personas en un exclusivo “pool” de posibles parejas para toda la vida. Los atributos que predicen el éxito académico (alta inteligencia y conciencia) también son los mejores predictores de estabilidad matrimonial. Por eso, los padres invierten tanto en que sus hijos entren a buenas universidades: no solo por carrera, sino (inconscientemente) para aumentar las chances de un buen matrimonio y nietos sanos.
Aunque la mayoría de la gente no se casa con su pareja de la universidad, el título universitario determina fuertemente con quién te emparejas después. Por ejemplo, si solo tienes secundaria, solo tienes un 9 % de probabilidades de casarte con un universitario; si tienes título universitario, esa probabilidad sube al 65 %.
El artículo también señala problemas actuales:
- Las universidades están cada vez más feminizadas (60 % mujeres).
- En muchas instituciones, el promedio de inteligencia de los estudiantes ha bajado al nivel promedio de la población general.
- Esto debilita el poder de “señalamiento” de la universidad tanto para el mercado laboral como para el matrimonial.
Además, el entorno universitario crea una ilusión. Al estar rodeado de gente similar en edad, inteligencia e intereses, uno cree que las parejas compatibles son fáciles de encontrar. Al entrar al mundo laboral, muchos se sorprenden de lo reducido que se vuelve el mercado de citas.
En resumen, Henderson argumenta que no hemos superado los matrimonios arreglados: simplemente los hemos subcontratado a las universidades. Y este sistema, aunque imperfecto, ha funcionado razonablemente bien para las clases altas, tal como los matrimonios arreglados tradicionales a menudo generan satisfacción comparable o incluso mayor que los matrimonios por amor puro.
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