Aquellos que persisten y se levantan después de cada fracaso son a menudo quienes finalmente logran el éxito. En lugar de juzgar a quienes fallan, debemos apreciar su voluntad de salir de su zona de confort y dar lo mejor de sí mismos. Así es como se aprenden lecciones valiosas.
Todos podemos crecer mucho en esta versión del "fracaso", porque el que verdaderamente fracasa es el que no lo intenta. Decía Ernest Hemingway: "Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando no lo intento". Intentar es nuestro verbo de acción y lograr es la consecuencia. Sin intentar no se logra. Pero, si no se logra y se fracasa pues como dice el proverbio chino: "La gloria no se trata de no fracasar nunca, sino en levantarme cada vez que caigas". Creo que tenemos que desacralizar el fracaso y glorificar las ganas de intentarlo nuevamente, aprendiendo del error.
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